¿Y ahora hacia donde?




Hoy en día, en el contexto en que estamos y desde lo que día a día debemos enfrentar nacen una serie de cuestionamientos, preguntas, reflexiones, malestares, incomodidades, dolores, penas, nostalgias, añoranzas, gratitudes, emociones de alto voltaje, y muchas otras cosas más.



Muchas personas sostienen que es hoy cuando más tiempo tenemos disponible, e incluso a través de RRSS he podido visualizar como se ha convertido en una especie de “culto” el sacar el máximo y mejor provecho de este “tiempo libre” aprendiendo un idioma nuevo, alimentándote diferente, haciendo más deporte, leyendo más libros, y un sinfín de ideas más, en las que muchas veces prevalece la cantidad sobre la calidad de las cosas que hacemos, o el sentido que realmente tienen para cada uno de nosotros.

Si bien para muchos puede ser cierto y una realidad palpable que ese “tiempo libre” puede ser utilizado de manera productiva y re dirigido de manera creativa, hay muchísimas otras personas que viven realidades diferentes donde cada día que pasa es un campo de batalla, donde más que aprender algo nuevo o hacer cien cosas más, simplemente agradecen haber podido avanzar un día más, sin saber bien como afrontar el día siguiente, ya sea por dificultades económicas, falta de empleo, problemas de salud, o vivir condiciones extremadamente complejas para trabajar desde casa, entre otras. En ningún momento perdamos de vista todas aquellas personas que están viviendo esta situación en primera persona, donde la empatía y el amor, son sus únicos acompañantes, y donde no hay consuelo o abrazos que pueda acompañarlos en la separación o las pérdidas que han vivido producto de este virus, ya que ni siquiera los rituales a los que estamos usualmente acostumbrados, pueden tener un lugar, ese importante lugar que siempre han tenido…


Desde otra arista, probablemente todos conocemos a algún amigo/a querido/a o conocido/a, que dado todo lo que esta provocando esta situación nueva que estamos viviendo, se van hacia un polo sosteniendo que en “cuarentena” todo vale, dejando de practicar el autocuidado y estando en mayor cercanía con los excesos, como en el otro polo posiblemente conocemos también a quienes siente una urgencia o una necesidad profunda de reinventarse, de replantearse todo, desde su existencia hasta lograr bajar todos los kilos que ha subido en los últimos 4 meses. En estos casos vemos como se comienzan a crear una serie de reglas internas, auto exigencias variadas, metas que adolecen de algunos toques de realidad, queriendo “resolver” o sanar de manera rápida todo lo que sea posible de ser resuelto, de “hacer como si nada hubiera pasado” y seguir adelante. Y es acá donde creo que detenernos a reflexionar tiene un valor que nos puede dar mayor perspectiva. Dado el momento de crisis en que estamos, que por cierto a cada individuo afecta de diversa manera y única, es probable que no sea el mejor momento para tomar decisiones de alta complejidad, para autoexigirse resolver pendientes que llevan años en la “zona de espera”, para exigir a otros aquello que quizás veníamos arrastrando desde hace largo tiempo y que dada la vorágine del día día fue el tiempo pasando, hasta hoy… Que es un lugar donde algunos se encuentran con mayores espacios de reflexión y por ende brotan con mayor facilidad ciertos pensamientos. ¿Es acaso que antes no habían espacios de reflexión posibles, o es que quizás nunca han dejado de estar, pero nuestras prioridades eran otras? En este momento algunos más que otros, estamos todos viviendo esta situación de cuarenta, encierro y privación desde “distintos lugares”, pero sin duda independiente de cuál sea el lugar en que estamos, es importante considerar que somos por naturaleza seres sociales y emocionales, por ende nuestras emociones, pensamientos y creencias pueden verse igualmente afectados por todo el contexto. No estamos separados de aquello que nos rodea, es por eso que debemos tener mayor cuidando en como analizamos, comprendemos, analizamos y concluimos en estos momentos, porque es altamente probable que nuestro sentir y pensar esté teñido por la situación actual. Darnos el espacio de recibir la situación de manera abierta, nos puede abrir a posibles realidades que no habíamos pensando previamente.


¿Y ahora hacia dónde? Yo creo que sería interesante para todos darnos el espacio de observarnos de otra forma, de ser primero que todo amables con nosotros mismos, de abrazarnos, contenernos y tenernos paciencia. Tal como la tendríamos con alguien que amamos profundamente. Volver a recalibrar nuestra brújula interna nos puede ayudar: ¿Desde donde veníamos? ¿Hacía donde íbamos? ¿Con qué velocidad estábamos haciendo el camino? ¿Lo recuerdas?. Sin duda hay quienes están pasando dificultades enormes, no obstante, igualmente el observar todo aquello que si está presente, que si nos acompaña, que si nos cobija, es un acto de gratitud que nos permite apreciar y valorar aquello que muchas veces dimos por sentado.


Sin duda, una vez pasada esta etapa miraremos hacia atrás, y seguro habremos salido adelante. Los invito a que mantengamos los aprendizajes y el crecimiento personal, que en cada uno de nosotros se está produciendo, ya que independiente de las situaciones que vivamos a futuro, podremos re visitar estros aprendizajes, respirar profundamente, y explorar nuevas realidades de manera diferente.




Por: Javiera Parra Álvarez


Psicóloga Organizacional (UGM) , y Coach Certificado de la Universidad de Columbia (NYC, US). He desarrollado mi carrera profesional inmersa en el mundo de las organizaciones, tanto en Chile como Internacionalmente, en industrias como Banca, Farma, Consultoría y Gran Minería, actuando como socio estratégico del negocio, entregando soporte directo a Gerentes Generales, Vicepresidentes y Presidentes.

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