Tres Pasos Para Cuidar Tu Higiene Mental A Diario



Uno de los conceptos más potentes para mis clientas (y en mi propio self-coaching) es el que no somos nuestros pensamientos.


Aún recuerdo la primera vez que escuché y realmente comprendí esta idea. Me dio un poco de rabia para ser sincera, porque durante todos los años que estuve en diferentes terapias, nunca nadie me lo dijo.


Yo creo que nos deberían enseñar esto en el colegio: Tu no eres tus pensamientos.


Recuerdo que de niña tenía “malos pensamientos” acerca de mis hermanos, o de algún compañero o compañera del colegio, y me sentía pésimo. Pensaba que yo era terriblemente mala persona por tener pensamientos como “lo odio”, “me cae mal”, o “no quiero que juegue conmigo”.


Ya más grande, mis “malos pensamientos” acerca de otras personas y de mi misma se hicieron más elaborados y me llenaba de vergüenza y auto rechazo por el solo hecho de tenerlos.


¡Cuánto dolor me hubiese ahorrado si hubiese sabido antes que yo no soy mis pensamientos!


Como adultas tenemos almacenadas frases en nuestro subconsciente que quien sabe como llegaron ahí y son como discos que nuestra mente toca a veces sin mayor explicación.


Por ejemplo, si tienes almacenado un pensamiento que dice “No soy suficientemente buena”, es probable que tu cerebro le ponga “play” a ese disco en un montón de situaciones diferentes:

- Vas a una entrevista de trabajo, y tu mente te ofrece el pensamiento “tal vez no soy suficientemente buena para este nuevo trabajo”

- Tienes una pelea con tu pareja, y tu mente dice “es que no eres suficientemente buena para el/ella”

- Vuelves a trabajar después del postnatal de tu hijo y tu mente dice “no estás siendo suficientemente buena mamá”.


Se estima que en un día tenemos entre treinta mil y sesenta mil pensamientos, la mayoría inconscientes, pero todos ellos terminan determinando como nos sentimos, lo que hacemos y lo que creamos en nuestra vida. Por lo mismo, traer a la consciencia tus pensamientos para ordenarlos, organizarlos y “limpiarlos” es lo más importante que puedes hacer para cuidar tu bienestar emocional.


Por esto es súper importante tener una práctica diaria de higiene mental al igual que tenemos prácticas de higiene física como ducharnos o cepillarnos los dientes.


A continuación, te comparto tres pasos que yo misma practico cada día.


1. Descarga de pensamientos: En cuanto te sientes a trabajar en tu escritorio, tómate 5 minutos para escribir en una hoja todos tus pensamientos.

Puedes poner un timer si es necesario. La idea es descargar o vaciar de nuestra mente todos los pensamientos que normalmente todos tenemos para poder observarlos y ordenarlos.

o Tip: es normal andar con la cabeza llena de pensamientos y quedarte en blanco en cuanto te sientas a escribir. No te preocupes, con la práctica te va a salir más fácil cada vez. Para ayudarte puedes usar prompts o preguntas como: ¿qué me preocupa hoy?, ¿qué problema necesito resolver?, ¿cuáles son los obstáculos que estoy encontrando?, ¿qué me impide lograr lo que quiero?, ¿qué ocupa mi mente?


2. Separar hechos de opiniones o juicios: Luego de escribir, vuelve a leer lo que escribiste y subraya lo que sean hechos concretos u objetivos para separarlos de los juicios u opiniones. Como ejemplo, “me rechazaron el crédito en el banco”, “debo cinco millones”, “tengo 3 clientes” son hechos, mientras que “estoy en problemas”, “nunca voy a salir de las deudas”, “tengo muy pocos clientes” son opiniones o juicios. o Tip: Si incluye adjetivos o si pudieras encontrar a alguien que no estuviese de acuerdo, entonces se trata de una opinión o juicio.


3. Elige lo que te sirve y deja ir el resto: Una vez separados hechos de juicios u opiniones, vuelve a leer estos últimos. Esos son tus pensamientos. No son tu, y no son necesariamente verdad. Son la “historia” que nos contamos. “Nunca voy a salir de las deudas puede parecerte verdad, pero es sólo porque lo crees. Es muy importante que logres ver que es solo la historia que te estás contando. Toma cada pensamiento y pregúntate: “¿es útil?”, “¿quiero creerlo?”, “¿me ayuda a lograr lo que quiero?” y decide si quieres conservarlo o no.

o Tip: Decidir que no quieres conservar un pensamiento no lo hace desaparecer mágicamente de tu mente. Pero el hacerte más consciente de todos los pensamientos inútiles que tal vez nunca habías cuestionado te va a ayudar a redireccionar tu mente y recuperar el liderazgo de tus pensamientos.


Al igual que desarrollar el hábito de cepillarte los dientes todos los días te tomó mucha repetición y constancia, estos hábitos de higiene mental requieren repetición, constancia y paciencia. Los beneficios son profundos y potentes si decides practicar esto a diario. ¡Te desafío a intentarlo!


Por: Carola Fuertes


Ingeniera Civil Electrónica y Life Coach Certificada, he trabajado en empresas como Procter&Gamble, Clínica Alemana y LATAM Airlines, donde fui reconocida por armar equipos sólidos en lo técnico, a la vez que con excelentes relaciones con los clientes internos y con foco en el cliente final y su experiencia. Hoy me dedico completamente al coaching, donde mi misión es catalizar procesos de transformación en mujeres profesionales que quieren maximizar su satisfacción en todos los ámbitos de su vida: carrera, familia, desarrollo personal, salud, finanzas.y relaciones.


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