DENISSE GOLDFARB

Vicepresidenta Personas Walmart


PERSONAS TRANSFORMANDO EMPRESAS.



En veinte años de carrera, he sido testigo de la gran evolución de las organizaciones como mejores lugares para trabajar. 


Las empresas hoy son conscientes de su rol clave en la sociedad y su capacidad para impactar en las vidas de colaboradores, clientes, proveedores y medio ambiente.


Esta mirada va a la par con el desarrollo de las áreas de recursos humanos/personas, que han cambiado su foco desde funciones higiénicas (pago de sueldos, beneficios) hacia un rol estratégico (agente de cambio, alineación agenda personas con el negocio). 

En el año 2000, a nadie le llamaba la atención que todos los gerentes generales fuesen hombres. Ni que el resto de los gerentes también lo fueran. Si los edificios se acondicionaban para personas con discapacidad era solo pensando en los clientes, ya que la contratación de personas con discapacidad no era tema. No se hablaba de generaciones en el trabajo, ni de las distintas necesidades que tenían. No se desarrollaba una propuesta de valor al empleado, y el concepto de marca empleadora no se conocía. Manifestarse como lugar amigable para LGBT era aún impensado.


Los cambios llegaron impulsados por nuevas prácticas de multinacionales, que ganaron visibilidad a través de iniciativas como Great Place to Work (2001) y Mejores Empresas para Padres y Madres que trabajan (2003). Por primera vez temas de recursos humanos estuvieron en la agenda del CEO, con un foco estratégico y de largo plazo. Se generaron círculos de colaboración para compartir mejores prácticas y las empresas chilenas empezaron a innovar y atreverse con propuestas diferenciadoras. Las compañías con mejor gestión interna lograron aumentar su satisfacción de clientes y mejorar sus resultados de negocio, junto con fortalecer su marca y reputación.


¿Dónde estamos hoy? 

Hoy tenemos nuevos desafíos que requieren que los equipos de recursos humanos se sigan transformando para impulsar la modernización de las empresas. 

Los avances tecnológicos han redefinido las reglas de cómo hacer negocios y del mundo laboral, donde es fundamental 1. entender el impacto de lo digital en cada industria y 2. definir cuáles son las habilidades y conocimientos clave que deben desarrollar las personas.


Tengo la profunda convicción de que en esta era de grandes avances tecnológicos hay un fenómeno innegable: estamos volviendo a lo humano. La inteligencia artificial y lo digital permiten potenciar las capacidades de las personas, realizando de modo más eficiente el manejo de datos y procesos mecánicos. Esto nos ayuda a ahorrar tiempo para dedicarnos a liderar equipos, trabajar colaborativamente, dar servicio a clientes, comunicar de modo efectivo y desarrollar personas. La inspiración, motivación y compromiso nunca serán reemplazados por máquinas.


El nuevo desafío es acompañar a organizaciones y personas para abrazar los cambios, con mayor foco en lo humano y el desarrollo de habilidades. Las habilidades “blandas” serán el nuevo factor diferenciador del futuro.