Columna PAULINA TORRES PONCE

Phd en Psicología de la Salud y neurociencias psicosomáticas por la UA Barcelona, Periodista especializada en Salud y Tecnología.

CUIDAR DE UNA MISMA ES SIN DUDA UNO DE LOS TRABAJOS MÁS DIFÍCILES PARA LAS MUJERES.

Tu cuerpo es templo de la naturaleza y del espíritu divino. Consérvalo sano, respétalo, estúdialo y concédele sus derechos".

Henri Frédéric Amiel, filósofo.

A pesar de que todos nos bombardean con el sentido del autocuidado y bien estar, diferentes variables impiden, en el día a día, que ello se pueda llevar a cabo en nuestras vidas. Lo que sin duda nos aleja de la salud, las emociones y la felicidad.


El ritmo acelerado que llevamos, los últimos acontecimientos de salud, cómo la pandemia y aislamiento; hitos sociales, económicos, el encierro y una larga lista de circunstancias externas e internas que se viven y a veces quedan dentro de nuestro cuerpo; hacen que a menudo cambiemos el foco de nosotras mismas hacia lo que nos parece urgente, básico o más necesario.


Auto-cuidarse en sin duda escucharse desde la certeza de que tú naturaleza humana debería ser, estar y sentirse bien y que eso es lo que realmente te mereces. Se lee algo difícil y lo es aún más si lo llevamos al cotidiano dónde este tipo de bienestar pasa por respetar tus propias necesidades para que tú organismo pueda comenzar a autorregularse.


Para ello volver a conectar con la necesidad de cuidarnos es esencial para garantizar nuestra buena salud mental, emocional, espiritual y física.

¿Cuales serían algunas actitudes para fortalecer el autocuidado esencial?

Aquí van un par de ideas…

- PARAR, DESCANSAR,OBSERVAR

No olvides que es el cuerpo el que vive en el presente y no la mente. A veces sentimos que es al revés.

Para mantener viva esta comunicación interior, necesitamos regresar al aquí y ahora. Bajar el ritmo, para poder sentirnos, escucharnos, leernos y desde ahí poder compartir con los demás. Eso también incluye un correcto descansar, no sólo a través del sueño, sino de detenernos para poder mirar en que espacio estamos habitando y qué necesidades se nos hacen imperantes. En el ruido externo es muy difícil escuchar el grito interno.


Poder entender los momentos y las consecuencias de esta vida acelerada y lo que genera en el cuerpo físico, emocional y mental el no “escuchar” las señales que la vida envía.

- CUIDAR LA RELACIÓN CON LOS DEMÁS

Otro elemento del autocuidado es el contacto con los demás. Las relaciones nos ayudan a sentirnos bien con nosotros mismos. Necesitamos abrazos, intimidad y pertenecer, pues eso nos da seguridad. Somos animales sociales que se autorregulan a través de los demás.


Nuestro sistema nervioso autónomo está diseñado para empatizar y sentir compasión, para leer en el rostro de los que nos rodean aquellas señales que indican peligro o lo contrario. Cuando estas señales nos despiertan seguridad aparecen el placer, la salud, pq se liberan hormonas beneficiosas y la felicidad, mientras que la inseguridad nos pone en alerta y nos hace sentir angustiados; porque es en un entorno seguro en el que podemos sentirnos libres para jugar, para ser espontáneos, para estar en calma y disfrutar.


- SENTIRSE EN ARMONÍA

El psicólogo Abraham Maslow define las experiencias cumbre como aquellas en las que la persona se siente en completa armonía consigo misma y con lo que la rodea y por ello experimenta un profundo estado de bienestar. En este estado, la persona es una con el mundo.


Podríamos considerar que es el momento en que esa persona siente satisfechas todas sus necesidades, incluso las de autorrealización. Uno está más en contacto que en ningún otro momento con la cara interna y real en la tierra. Pero ¿qué necesitamos para propiciar esas experiencias, esa manera de sentirse?

Por último, puedes hacer una lista de todos los recursos que te facilitan la sensación de plenitud a partir de todas aquellas experiencias de felicidad que puedas recordar. Todos esos recursos, que ya están en ti, constituyen uno de tus principales potenciales interiores para desarrollar el autocuidado y bien estar.