Columna MARÍA PÍA AQUEVEQUE

Directora de empresas y experta en Blockchain. Es CEO y fundadora de DTCODE, empresa dedicada a la innovación utilizando tecnología blockchain, a través de I + D colaborativa. Los últimos dos años ha representado al Instituto de Investigación Blockchain en Iberoamérica. María Pía es también Miembro de la Junta Directiva de Olidata S.p.A (Italia) y como suplente en AFP UNO (Chile). Asesora a líderes públicos y privados en la implementación de la tecnología blockchain y actualmente lidera el capítulo chileno del 30% Club, una iniciativa global enfocada en aumentar la participación de las mujeres en los consejos de las principales corporaciones del Club. Con estudios en economía, negocios y política pública, a lo largo de su carrera María Pía ha sido una valiosa colaboradora del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Gobierno de Chile, la Asociación Chilena de Fondos Mutuos, la revista AmericaEconomía y la Cámara de Comercio Norteamericana en Chile, entre otras muchas instituciones.


CRIPTOMONEDAS Y RESILIENCIA FINANCIERA

El manejo de las finanzas personales y la independencia financiera son instrumentos poderosos en el empoderamiento femenino. No solo por la capacidad adquisitiva, sino porque permite tomar decisiones con libertad. Empodera y eleva la autoestima, indistinto del género. No obstante hay que reconocer que aún existen sociedades en que a la mujer no se les permite tener autonomía financiera y su patrimonio debe ser administrado por una figura masculina.


No obstante, todo parece indicar de que la participación de las mujeres como inversoras de criptomonedas es relativamente baja y heterogénea dependiendo de su ubicación geográfica. Por ejemplo, la encuesta realizada por Binance 2021 (con datos recogidos en octubre de 2020 de 61.000 usuarios de criptomonedas a través de 178 países) indicó que las mujeres son sólo el 5% del total de usuarios de criptomonedas en todo el mundo. Una reciente encuesta (Invest in You) realizada por CNBC y Acorn: Next Gen Investor, realizada en colaboración con Momentive estima que en Estados Unidos el doble de hombres respecto a las mujeres mujeres invierten en criptodivisas (el 16% de los hombres frente al 7% de las mujeres). Por otra parte el informe Seedly x Gemini x CoinMarketCap “State of Crypto in Singapore 2021” se basa en una muestra realizada entre el 29 de junio y el 9 de julio de este año a un total de 4.348 adultos basados en Singapur, de entre 18 y 65 años de edad y con diferentes ingresos familiares señala que 1 de cada 5 poseedores de criptomonedas son mujeres.


Por otra parte, el portal sobre independencia financiera SoFi públicó a inicios del 2021 un estudio sobre las principales razones en la falta de adopción cripto por parte de las mujeres, a nivel mundial. La primera, que una de cada dos mujeres tiene miedo de que el resultado de sus inversiones sea negativo. La segunda, la falta de preparación, ya que solo el 27% aseguró haber recibido algún tipo de educación sobre la gestión del dinero. Y la tercera, que el 81% de las mujeres que invierten dicen que han sido víctimas de estereotipos negativos, incluyendo sobre sus habilidades para invertir.

La mayoría de los medios de comunicación exacerban estas diferencias ya sea escribiendo titulares que generalizan resultados de estudios y encuestas que son locales y muchas veces con muestras representativas. O también, por la omisión de visibilizar a mujeres expertas o líderes en el mundo de las criptomonedas. En contraste, este año, Marina Spindler y Paulina Rodríguez, publicaron un “Reporte Global Sobre Mujeres y Criptomonedas”, con los principales hallazgos del testimonio de más de sesenta mujeres del mundo cripto y blockchain. Este trabajo, a través de los distintas citas permite dar luces de qué las entusiasma y evidencia como principios de transparencia y confianza que evoca la tecnología subyacente de las criptomonedas las motiva a ser parte de esta revolución financiera. A modo general se observa que las criptomonedas les ha servido para la resiliencia e independencia financiera.

Uno de las cosas que más me llamó la atención es que el 65% de las encuestadas señalaron que les tocó vivir episodios de su vida que afectaron negativamente a sus ingresos o activos. Por ejemplo, situaciones de vulnerabilidad económica en el seno familiar o haber experimentado eventos traumáticos como la pérdida del trabajo, la confiscación de propiedades o una deuda abrumadora.


Por otra parte, más de un tercio de las participantes, también informaron haber experimentado una crisis financiera en su país, como devaluaciones. Estas experiencias inspiraron su interés en bitcoin y otros activos digitales.


Las criptomonedas les ha servido como mecanismo de resiliencia financiera, por ello hace sentido observar que el 80% de las encuestadas dijeron que prefieren que se les pague en criptomonedas debido a sus preocupaciones sobre el dinero fiduciario. Sus inquietudes están asociadas a su preocupación por escenarios de inflación devaluación, depreciación de la moneda fiat, escenarios para el cual Bitcoin fue originalmente pensado como alternativa de reserva de valor. O bien, por decisiones gubernamentales que, en experiencia de las entrevistadas, han quitado sin previo aviso y de forma permanente billetes de circulación o impedido temporalmente la libre disposición del dinero, como fue el “corralito de Argentina entre el año 2001 y 2002”. Otras, también han manifestado su preferencia de que se les pague en criptomonedas debido a que estás no requieren estar en cuentas corrientes, por lo que no están sujetas al cobro de intereses y comisiones bancarias.



El 34% de las participantes tiene más del 75% de su patrimonio en activos digitales. A nivel global un 47% de las mujeres encuestadas afirma mantener más 50% de sus ahorros en cripto, mientras que en América Latina esta cifra asciende a 53%. Varias encuestadas además de ahorrar han realizando importantes ganancias que les ha permitido superar situaciones económicas o de independencia financiera.


Estos testimonios que muestran como mujeres se empezaron a interesar en las finanzas, a través de las criptomonedas. Es cierto que existen barreras, de distintos tipos (conocimiento, tecnológicos, entre otros), pero afortunadamente se están diluyendo. El último año prestigiosas instituciones académicas han comenzado a impartir cursos sobre estos temas. Por otra parte, exchanges, wallets y otras aplicaciones descentralizadas se están comenzando a masificar. El paso qué queda aún dar es la barrera generacional, relacionada con la utilización de la tecnología, en que aún hay que perderle el miedo a lo desconocido, explorándolo, y abrazar este futuro que es el presente.