Columna MARÍA PÍA AQUEVEQUE

Directora de empresas y experta en Blockchain. Es CEO y fundadora de DTCODE, empresa dedicada a la innovación utilizando tecnología blockchain, a través de I + D colaborativa. Los últimos dos años ha representado al Instituto de Investigación Blockchain en Iberoamérica. María Pía es también Miembro de la Junta Directiva de Olidata S.p.A (Italia) y como suplente en AFP UNO (Chile). Asesora a líderes públicos y privados en la implementación de la tecnología blockchain y actualmente lidera el capítulo chileno del 30% Club, una iniciativa global enfocada en aumentar la participación de las mujeres en los consejos de las principales corporaciones del Club. Con estudios en economía, negocios y política pública, a lo largo de su carrera María Pía ha sido una valiosa colaboradora del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Gobierno de Chile, la Asociación Chilena de Fondos Mutuos, la revista AmericaEconomía y la Cámara de Comercio Norteamericana en Chile, entre otras muchas instituciones.


DIVERSIDAD EN LA CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL


El mundo está cambiando exponencialmente en casi todos los ámbitos; la tecnología está transformando los procesos, los modelos de negocio, la gobernanza tradicional y, al mismo tiempo, estamos buscando sentar pilares de una economía digital más próspera para las personas y el planeta.


En este nuevo escenario, según Paul Donovan, Chief Economist de UBS Global Wealth Management (en la publicación Diversity:The destructive potential of prejudice), señala que la diversidad y la inclusión se convierten en cuestiones críticas para determinar el éxito o el fracaso económico en la próxima década a nivel global. Si queremos utilizar la tecnología de la mejor manera posible, necesitamos disponer de todo el talento, incluidas las mujeres que representan la mitad de la población y que hoy se enfrentan más retos en su participación en la actividad económica que antes de la pandemia.


La diversidad y la inclusión en la toma de decisiones serán más importantes. Los cambios revolucionarios plantean nuevos retos; es improbable que una monocultura considere todas las oportunidades y riesgos potenciales que estos cambios crearán. La diversidad de género es fundamental para la innovación y la maximización de los resultados, por lo que las organizaciones que buscan ser líderes en su campo deben tomar medidas para atraer a las mujeres de alto potencial.


Por otra parte, la revolución digital, en que robots y algoritmos están reemplazando a las personas en algunas de sus funciones, representa una gran disrupción para el mercado laboral, pero también es una oportunidades para cerrar las brechas de género que hoy existen en el mercado del trabajo. Sin duda el apostar por la capacitación del talento humano, independientemente del género, nos permitirá transitar hacia una economía donde nuestras relaciones con las máquinas, y no entre géneros, definirá nuestro trabajo y el éxito de nuestras empresas. Para ello, se requieren acciones concretas a nivel público y privado, donde se apoye a las mujeres para que realicen con éxito sus transiciones laborales, ayudándolas a adquirir las habilidades adecuadas para un mercado laboral dinámico. Y así transitar a un mercado del trabajo donde la mujer tenga una mayor participación que la que tiene hoy.


Es importante, que cada vez más mujeres dominen las nuevas tecnologías y alcanzar mayor influencia en su uso, creación e implementación. Así como también, comprender su impacto y evolución en las tareas que hoy desempeñan. Estamos en un momento de la historia que ha sido descrito como un renacimiento digital producto de la confluencia de tecnologías que nos llevará a re plantearnos principios sobre los cuales hemos construido la humanidad. Es decir, la estructura el orden sociocultural, que estará definida implícita o explícitamente, en los algoritmos, diseños de procesos (de la centralización a la descentralización), el derecho a la privacidad y nuevos planteamientos éticos, entre otros. Y el construir una economía más fuerte, dinámica, inclusiva y equitativa, así como a crear un futuro brillante para la humanidad, solo se puede lograr con diversidad en las organizaciones. Entre ellas, una participación equitativa de la mujer en distintos espacios de toma de decisión.


En esta transición hacia el renacimiento digital, hoy las empresas tecnológicas debieran estar liderando la diversidad e inclusión como parte de un enfoque de poner a la humanidad al centro de la transformación digital. No obstante, la participación de las mujeres dentro del espacio tecnológico es aún insuficiente. Según un estudio de Catalyst del 2020, menos de un tercio de las mujeres de todo el mundo, están empleadas en campos relacionados con la tecnología. A pesar de las mejoras a nivel de los directorios, la industria tecnológica sigue careciendo de mujeres en la alta dirección. El informe Women on Boards 2019 muestra que solo el 17,9% de las mujeres forman parte de los directorios de las empresas tecnológicas. A nivel mundial, las mujeres representan solo el 16% de los altos cargos de la industria de la tecnología de la información, mientras que solo el 3% son gerentes generales y el 20% son gerentes financieras, según Credit Suisse.


De acuerdo con el Global Startup Report 2020, la representación femenina en emprendimientos es también baja en el entorno global, y se estima que tan solo 14% de iniciativas tecnológicas son fundadas por mujeres.


La baja participación de las mujeres en la tecnología,ya sea en corporaciones y en emprendimiento, hacen evidente que la mujer no está participando del renacimiento digital y con ello no estamos incorporando un pensamiento diferente, que conduzca a una mejor y más completa visión de la sociedad y de cómo abordar los desafíos que tenemos y los futuros. Y todo ello no se resolverá por solo, sino más bien se requiere que el sector público y privado, tomen acciones concretas, con miras a construir una sociedad digital diversa e inclusiva.