Columna GABRIELA CLIVIO

Economista, Magister en Economía PUC (Chile) y Magíster en Finanzas ESE Business School y fue la primera mujer en tener la designación CFA en Chile en 2002. Fundadora de CFA Society Chile y Research Challenge Host en CFA Society Chile y CFA Society Montreal.


DESAFIANDO LOS MIEDOS


Mi motivación para escribir esta columna surgió de una charla TED de Reshma Suajani quien además es muy conocida por su libro “Brave but not perfect”. En este libro, y en sus columnas periódicas, Reshma inspira a hombres y mujeres a no “quedarse pegados” en sus errores, a vivir sin miedo y a animarse a hacer cosas en vez de quedarse paralizados. Este es un gran mensaje a la acción, a innovar, a emprender, a animarse. Yo, que siempre fui de ver el lado positivo de los errores, veo a estos como una gran oportunidad de aprendizaje un paso en el camino pero no todos enfrentan la vida de esta manera. ¿Porqué sucede esto? ¿Como podemos hacer para desafiar nuestros miedos a cometer errores y crecer?


Quise entender que sucede más allá del miedo a cometer el error mismo, concretamente busqué la respuesta a porqué frente a esta situación que estamos viviendo que es completamente nueva (la pandemia del Covid-19), muchas personas y dado esto varias empresas se han negado a cambiar con la rapidez y urgencia requerida.

¿Porqué quienes se distinguieron anteriormente por ser visionarios, innovadores y líderes perdieron estas cualidades en el camino?. ¿Qué se puede hacer para recuperar esta capacidad y volver a pensar de manera diferente? ¿Cómo hacer para desafiar el miedo a intentar cosas nuevas, formas nuevas y modelos nuevos de hacer negocios?


Una de las respuestas que encontré fue “la paradoja de la excelencia”. Thomas J.DeLong y Sara DeLong hablaron por primera vez en un artículo de Harvard de este tema. En su artículo ambos comentaron que “muchas personas de altos cargos preferían hacer bien las cosas equivocadas que hacer las cosas mal las cosas correctas”. Efectivamente esto es lo que sucede: es muy frecuente continuar con la repetición de protocolos ya establecidos que resultan fáciles de seguir junto que comenzar con realizar tareas nuevas que pondrán a prueba nuevas habilidades. Adicionalmente, muchas veces, las personas se concentran en una imagen corporativa exitosa quedando de esta manera atrapados en rutinas en lugar de aceptar riesgos y desafíos. El emprendedor no es así, crea desde cero, innova, se arriesga, probablemente cometa errores pero sigue avanzando. Quizás por esta razón es tan importante desarrollar una cultura empresarial en las generaciones nuevas.



Es cierto también que existen varios comportamientos del mundo corporativo que contribuyen a la formación del miedo y llevan a la in-acción por ejemplo; el no saber delegar, no distinguir entre lo urgente y lo importante, una preocupación exagerada por recibir comentarios positivos y la obsesión con las críticas además de una competencia no sana con otros.



Para que se produzca la innovación y una toma de riesgos prudente, se debe contemplar la posibilidad de que las cosas no saldrán perfectas la primera vez. Esto es el factor que permitirá romper el ciclo e intentar nuevos caminos, adoptar nuevas soluciones y finalmente crecer. Es muy importante tener el coraje de salir de la zona de confort. Cuando todas las condiciones han cambiado y las soluciones estándares no funcionan, esta es la única salida. Moverse fuera de esta zona, no sucederá de la noche a la mañana y requiere reconocer nuestras vulnerabilidades, abrirnos a nuevas experiencias de aprendizaje y muchas veces superar limitaciones autoimpuestas. En resumen se requiere ser audaz, valiente y no perfecto (Brave but not perfect).