Columna GABRIELA CLIVIO

Economista, Magister en Economía PUC (Chile) y Magíster en Finanzas ESE Business School y fue la primera mujer en tener la designación CFA en Chile en 2002. Fundadora de CFA Society Chile y Research Challenge Host en CFA Society Chile y CFA Society Montreal.


CULTIVAR LA RESILIENCIA


En los últimos años la palabra Resiliencia se ha puesto de moda. Que quiere decir Resiliencia? Es la capacidad que tiene una persona o un grupo de personas de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro. En ciertas ocasiones o circunstancias difíciles, son estas mismas dificultades las que permiten a ciertas personas desarrollar los recursos que se encontraban latentes (o sus potencialidades) y que eran desconocidos hasta ese momento.


El análisis de la resiliencia ha cambiado en los últimos años y hoy en día se considera que este atributo no solo se puede aprender y desarrollar. Los estudios independientes muestran que las personas resilientes son aquellas que enfrentan y superan los desafíos que se presentan en los contextos de negocios, sociales y familiares cambiando la forma en como hubieran respondido anteriormente.


Si hay algo que nos ha enseñado la pandemia del Covid-19 más allá del fenómeno de aplanamiento de la curva, de la manera de romper la cadena de contagio, de los beneficios del teletrabajo, y de la importancia de ser flexible e implementar soluciones únicas frente a problemas inéditos es justamente a ser resilientes.


La pandemia, que en términos económicos ha sido un shock de oferta, nos está enseñando y nos ha enseñado ya a enfrentarnos a un trauma o a una desgracia y seguir adelante; a tener una actitud positiva para transformar la situación en algo mejor. Así hemos revalorizado el tiempo con nuestros hijos, hemos descubierto como compatibilizar el teletrabajo con compartir ratos de familia en la casa durante el día, hemos resignificado la suerte de estar sanos (cosa que casi siempre damos por sentada), nos hemos organizado entre vecinos para cuidar que no se utilicen los espacios públicos pero también nos asistimos cuando alguien necesita algo. Todas estas cosas no son más que ejemplos de una buena capacidad de resiliencia que hemos ido cultivando además de ir construyendo redes.


Por si todo esto fuera poco, a muchos nos a tocado no poder ver a nuestros padres ya mayores, pero gracias a la tecnología podemos verlos a la distancia mientras que les hemos enseñado a nuestros hijos que la misma tecnología no solo sirve para jugar sino para mantenerse conectados con sus afectos en lugar de aislarse. Otra vez, todos estos pequeños detalles nos muestran que hemos sido resilientes.


En resumen, frente a fenómenos o shocks que no podemos controlar, que seguro nos afectarán y golpearán, lo mejor que podemos hacer es cultivar nuestra resiliencia para emerger del shock siendo mejores personas, y así construir una mejor sociedad.