Columna de SILVIA CONGOST

Psicóloga experta en autoestima, dependencia emocional y relaciones tóxicas, conferenciante, autora de 9 libros, y una líder inspiracional en redes sociales y medios de comunicación.




TODOS ME DICEN QUE AME A MI PROPIO CUERPO Y LO INTENTO, PERO... ¿CÓMO CONSEGUIRLO?

Todo el mundo dice que ame mi cuerpo, y yo lo intento, pero ¿Cómo se hace? Me paso la vida de dieta en dieta y nunca me mantengo. ¿Cómo cambiar esto?


El culto al cuerpo, la incesante necesidad de estar perfectos, de vivir desde la serenidad y el equilibrio en un mundo cada vez más exigente y más estresante. Un mundo en el que, si nos olvidamos de lo importante, estamos en peligro de volvernos neuróticos, obsesivos, deprimidos o ansiosos.


Pasarse la vida preocupado buscando nuevas formas de perder peso y probando nutricionistas sin ningún éxito a largo plazo es un indicador de que sufrimos una adicción a la comida. Dejamos de comer para alimentar nuestro cuerpo y mantenerlo en buen estado y lo hacemos (como sucede con todas las adicciones) con el objetivo de modificar nuestro estado de ánimo: para animarnos, relajarnos, desprendernos, olvidar… Ocurre lo mismo con las drogas o con cualquier otra adicción (a las compras, al sexo, etc.) En este caso, es con la comida.


Sufrimos una adicción cuando no podemos dejar de hacer algo que acaba siendo perjudicial para nuestra salud o nuestra vida. Cambiar constantemente de peso, pasando del sobrepeso o la obesidad a un nivel de restricción extremo, no es bueno para nuestra salud ni para nuestra vida.

¿Por qué no conseguimos cambiar?

En general, en estos casos cometemos dos errores:

1. Confiamos totalmente en la persona que nos dice lo que tenemos que comer, cómo y cuándo y pensamos "ahora sí", "esta vez seguro que me ayuda, esta persona es justo lo que necesitaba".

2. Pensar que la clave está en nuestra fuerza de voluntad. Ante las adicciones como esta, debemos tener claro que la voluntad nunca es suficiente.

1.

Entonces, ¿Qué hacer?

Debemos ir a un nivel más profundo y tras entender que se trata de una adicción. Es importante:

• Aceptar que tienes una adicción (a menudo el adicto se ofende amparándose a la idea de que dejarlo o cambiar depende de él/ella y lo hará cuando quiera).

• Descubrir para qué recurrimos una y otra vez a esa conducta dañina.

• Entender e identificar en nosotros los cuatro pilares básicos de toda adicción:

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-Obsesión: impulso que no puedes controlar que te lleva a comer.

-Consecuencias negativas: comer eso o de esa forma es dañino para ti.

-Falta de control: una vez has dado el paso, no puedes controlarte ni parar.

-Negación: como forma de evitar tener que dejar de comer eso que nos gusta.


¿Cuál es el origen?

Suele sucedernos porque en algún momento de nuestra vida hemos aprendido que comiendo determinadas cosas (como azúcares, grasas o ultra procesados) nuestro estado de ánimo cambiaba, obteníamos un cierto placer o llenábamos un vacío emocional presente en nuestro interior.


Puede que fuera nuestra propia madre quien nos diera alimentos poco sanos cuando estábamos nerviosos o de forma habitual por una falta de educación o puede que nosotros mismos hayamos adquirido estos hábitos con nuestra propia experiencia.


Por lo tanto...

Recuperarse de una adicción requiere algo más que simplemente interrumpir la conducta habitual. Se requiere cambiar el estilo de vida y más importante aún, la actitud. Esto implica revisar nuestro sistema de creencias, la forma en la que enfocamos los problemas y el grado en el que somos capaces de satisfacer nuestras necesidades emocionales, sociales y espirituales.


Es nuestro malestar interior, nuestro desasosiego lo que nos hace vulnerables a las adicciones y eso es lo que tenemos que revisar y trabajar si queremos cambiar.


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