Columna de SARA GONZÁLEZ

Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid en 2014 y especializada en Psicología Congnitiva y Comparada. También ha indagado en la rama educativa a través de estudios para desarrollar programas anti-bullying.

IDEALIZAR LA PAREJA: ¿CUÁLES SON LAS CONSECUENCIAS?

¿Cuándo idealizamos? ¿Cuáles son las consecuencias de hacerlo? ¿Qué podemos hacer ante una tentación tan grande en determinados contextos -como el enamoramiento-? ¡En este artículo te lo contamos!


La idealización de la pareja intensifica el impacto emocional que tienen sus acciones sobre la persona que construye esa idealización. Hablamos de un esquema de pensamiento polarizado que cubre los errores del otro, realizando un tratamiento cognitivo sobre ellos y consiguiendo que no influyan precisamente en esta representación idealizada.

La idealización de la pareja es la forma de pensamiento más representativa de la clásica frase “el amor es ciego”. Por otro lado, aunque relacionados, la admiración -asombro y reconocimiento ante las virtudes de otro- no es lo mismo que la idealización. En esta última, el amor propio se ve comprometido y la persona se sitúa de manera voluntaria en una posición de inferioridad.


En este espacio, repasaremos las consecuencias de establecer este tipo de relación con alguien amado. No te pierdas nada, pues nunca viene mal tener claras estas ideas, tanto para liberarse de ellas como para prevenirlas.

¿Qué es la idealización?

La idealización es una percepción distorsionada de virtudes y defectos, en la que las primeras se elevan a la categoría máxima y los segundos son inexistentes. En ocasiones se confunde con el enamoramiento. Al comienzo de una relación en la fase conocida popularmente como “luna de miel”, es fácil idealizar a la persona con la que acabas de empezar a salir. Aún no os conocéis de forma profunda y no habéis tenido conflictos graves que superar, por lo que todo parece perfecto.


Sin embargo, la idealización trasciende el enamoramiento. Este último se pasa con el tiempo, dando lugar a un amor más maduro y estable, mientras que idealizar a alguien es un estado mental que solo lleva al sufrimiento. Vamos a ver las consecuencias que acarrea.


¿Qué ocurre cuando idealizas a tu pareja?

Estar en una relación con alguien que nos parece perfecto y por quien perderíamos nuestra vida con gusto puede parecer algo propio de un cuento de hadas, pero lo cierto es que causa un gran desequilibro en la pareja. Esto es lo que ocurre cuando idealizas a tu pareja.


1. Tu autoestima desciende

Creer que tu pareja es un ser de luz incorruptible hará que la idea que tienes de tu persona se coloque en el segundo puesto. En algún momento, tú cometerás errores, detectarás diferencias con tu pareja, pero desde la perspectiva de que tú eres de segunda categoría.

Esto tiene un impacto muy negativo sobre la autoestima. En otras ocasiones, es la propia falta de amor propio lo que lleva a la ilusión de que los demás valen más que uno.


2. Tiendes a la dependencia emocional

Este patrón psicológico incluye la necesidad de valoración por parte de la pareja, la puesta de las necesidades del otro por encima de las propias, el miedo a decepcionarle o enfadarle o evitar dar las propias opiniones o ideas. Es muy probable que priorices al 100 % el tiempo que pasas con tu pareja frente al que podrías estar dedicando a tus amigos y familia.

Todo esto se resume en la idea de que no se puede vivir sin el otro, por lo que ceder constantemente ante sus necesidades y deseos parece ser la única vía para no ser abandonados. Como podrás imaginar, esta idea hace estragos con la propia autonomía y, contradictoriamente a lo que se imagina dentro de ella, también con la pareja.


3. Tu pensamiento se vuelve dicotómico

Tu pareja es perfecta, el resto del mundo no. Lo que tu pareja hace está bien, lo que haces tú no. No es que estas frases se presenten de manera literal en la cabeza de alguien que está idealizando a su pareja, sino que se convierten en ideas inconscientes sobre las que se basa el comportamiento.

Al tratarse de un modo de pensar extremista, lo normal es que las opiniones, las valoraciones y las ideas sobre la relación y sobre tu propia persona también comiencen a estar en blanco y negro, pero nunca en grises. Este pensamiento categórico te impedirá procesar la realidad de forma adecuada, ya que es difícil admitir excepciones, detalles feos y contradicciones en el comportamiento de tu pareja.


Es posible evitar lo que ocurre cuando idealizas a tu pareja

Lo cierto es que este tipo de actitud ante una persona acaba por estar tan arraigada que cuesta mucho sacarla de la ecuación. Además, la espiral de emociones, las dinámicas de pareja y la jerarquía de poderes establecidas sobre esta base de idealización habrán creado un entramado sólido con la forma de una relación tóxica.


No obstante, siempre es posible salir de ello. Es muy probable que sea necesaria la intervención de un profesional de la psicología, ya que no solo habrá que trabajar en la relación, sino también en la autoestima, las estrategias de resolución de problemas y en las propias creencias sobre el amor que tenga la persona. Por eso, si es tu caso o tienes uno cerca, recuerda que nadie sale solo de la espiral de dependencia.