Columna de ROSARIO INFANTE
- Fabiola Olate Sagredo
- 23 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Experta en Venta con Perspectiva de Género/ Hipnoterapeuta certificada y autora de "Mujer Jaguar". /Pionera en integrar estrategia comercial con reprogramación emocional y espiritualidad femenina./
Ha mentorado a más de 9.000 emprendedoras y generado sobre un millón de dólares en ventas./
Su metodología revolucionaria enseña a vender con autenticidad, poder y cero culpa.
EN TI ESTA EL DESTINO DE LA ESPECIE: LA EVOLUCION CUANTICA A LA SALVAJE

Decidí que esta columna fuera una confesión.
Mi libro recientemente lanzado, "MUJER JAGUAR: De no sirvo para vender a soy la p*ta ama de la venta", comienza con la siguiente frase
"¡DISCLAIMER! Esta NO es cualquier introducción típica de un libro típico (yo siempre me las salto, me da mucha pereza leerlas. Usted no lo haga). Te recomiendo encarecidamente seguir leyendo para ENTENDER cómo aprovechar mejor este libro."
Y no, no es una introducción "clásica" porque no es un libro clásico. Siempre me jacto (en buena, no me creo tan la raja, solo un poco) de no ser un personaje clásico. Tiendo a ser ecléctica, literalmente quien combina elementos que en apariencia no pertenecen al mismo mundo.
Soy experta en Venta con Perspectiva de Género y utilizo elementos de MKT y de Hipnosis para lograr transformaciones profundas en mis coachees, con una mirada descaradamente espiritual. Para que abracen sus rarezas y con un plan claro, vendan como las p*tas amas que en realidad son.
Pero hoy me pregunto ¿qué tan ecléctica soy en verdad? ¿qué tan domesticada estoy? Utilizo mucho esa última palabra.
¡Ojo pestaña ceja huachalomo esternón! No es que no necesitemos normas sociales, no me refiero a eso. Pero las mujeres hemos sido domesticadas para calzar en un zapato que nos aprieta hace milenios y que hoy, más que dolernos en lo físico, nos duele en el corazón y en la psiquis. Una psiquis que se atrapa en un sentir confuso y en las cuevas subterráneas de los caminos neuronales conocidos por generaciones, en vez de repasar los caminos nuevos que con tanto trabajo cada mujer labra en secreto y con ahínco, repitiendo mantras frente al espejo del tipo "soy próspera y abundante ¡y merezco este ascenso por la retutatutata!" Antes de entrar a la oficina del jefe, más nerviosa que Maduro al teléfono con Trump (la dejo ahí mejor).
Y ahí es donde se ve lo domesticada que estamos. Cuando la vida nos pone contra las cuerdas.
¿Qué pasa por tu cabeza cuando tienes una crisis financiera? ¿qué sentir grita tu garganta cuando no puedes pagar las tarjetas de crédito? ¿Cuándo la bicicleta financiera se comienza a salir de la pista y el precipicio está a la vuelta de la esquina? ¿qué comienza a repetir tu "cabecita"? ¿dónde queda la próspera y abundante que escribió sus decretos en la súper luna nueva en escorpio, la más magnética del siglo?
A eso me refiero con estar domesticada. Cuando me veo entre la espada y la pared ¿soy capaz de ver que en realidad puedo optar por ser libre, por ser yo misma? ¿soy capaz de vislumbrar que SIEMPRE tengo opciones? Y la pregunta más importante de hoy ¿quién es finalmente esa "yo misma"? ¿Desde qué lugar enfrenta ella sus crisis?
La reprogramación es real y dejar a la domesticada para convertirnos en la salvaje, es el paso inevitable en la evolución de la especie humana. Y sí, depende de ti.
Porque cuando todo colapsa, no son tus decretos los que te salvan. Es la salvaje que decidiste despertar antes de necesitarla.
Esa que siempre estuvo ahí, esperando que dejara de pedirle permiso al mundo para rugir.
@mujerjaguarcl

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