Columna de MARISOL CAMIROAGA

Periodista. Ex directora de Revista Caras y Directora General de Revistas y Plataformas Digitales de Televisa. Docente Campus Creativo UNAB, Consultora Estratégica Comunicacional y Directora de Mujeres Influyentes.

LA SOLEDAD EN TIEMPOS DE CRISIS


Comencé a escribir esta columna inspirada en un sentimiento que me abrumó repentinamente los últimos días. Recorrí el centro de Santiago, destruido. Venía manejando, pensando en tantas cosas… y, por primera vez en tres semanas, me comió el miedo y la incertidumbre. No sé en qué minuto me invadió la soledad de una forma abrumadora. Inexplicable, porque me sentí sola a pesar de la familia, los amigos, de los líderes y equipo con los que trabajo. Cuántos se sentirán igual... ¿Estaría padeciendo del estrés social como le han llamado? Y claro, aparecen las últimas encuestas con un 75 por ciento de los chilenos declarándose esta semana invadidos por el miedo y la incertidumbre. Qué menos, si vivimos la crisis más profunda y radical en Democracia.


Pero hoy viernes los chilenos amanecimos con una imagen. Una Plaza Italia vestida de blanco. Con un acuerdo, como sea, pero acuerdo, entre los distintos actores políticos para al menos iniciar un diálogo donde el centro sean por fin las personas. Sonreí. Y se me vino a la cabeza naturalmente Jean Paul Sartre y su supervivencia. Un pensador que a mi juicio jamás se comprometió con nada ni con nadie. La duda eterna. Y cuando ese pensamiento pesimista lo comienzo a analizar tras lo que hemos vivido en Chile las últimas tres semanas, me surgen esas conversaciones entre Simone de Beauvoir y Sartre, por allá en el año 74, entre Roma y París, donde ya no les interesaba ni la política, ni la literatura... Porque su propia historia fue de tal intensidad que desafiaron la falta de compromiso, y recurrieron a la fraternidad como sustituto de un encuentro.


Después de muchas lecturas entendí que coincidían en que el compromiso con algo o alguien sitúa al sujeto en la necesidad de complementarse, de cerrar el círculo, cualquier cosa que que no se asemeje a ser pareja o dependiente. Sartre, de hecho, habla de la autonomía de cada individuo, como único responsable de su vida, como sujeto libre, con opción de escoger la contingencia del dolor, la enfermedad, el amor, la muerte. Una esclavitud entre el pensar y el actuar, por cierto.

Sartre estuvo siempre solo. Su lema fue que no se puede amar al instante, al encuentro con el otro de forma inmediata. Jamás pudo separarse de su propia soledad.

Y ahí surge ella, su amor, Simone de Beauvoir. Una figura clave para el feminismo desde su obra 'El Segundo Sexo', calificada como una verdadera Biblia. Qué tiempos aquellos. Una escritora, profesora y filósofa que se caracterizó por defender los derechos humanos y por ser precursora del feminismo. Mujer corajuda que cuestionó la opresión a la que fue sometida la mujer por parte del sexo masculino y por cómo está organizada la sociedad. Es más, he leído sobre la ruda y apasionante relación con Sartre, extremadamente controvertida en la época, porque decidieron no casarse y no tener hijos, además de mantener relaciones abiertas con terceras personas. La propia de Beauvoir calificó de éxito total esta historia.


Con ese sentimiento que en algunos momentos puede invadirnos de angustia y soledad, recuerdo esa frase de Simone : "Conocerse a sí mismo no es garantía de felicidad, pero está del lado de la felicidad y puede darnos el coraje para luchar por ella"…


Quise compartir esta reflexión con nuestra Comunidad MI, pero cuando ya estaba cerrando estas líneas, se me vino otra frase de Beauvoir: "El día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal”. En este nuevo Chile somos protagonistas para seguir motivando con más fuerza a otras mujeres para emprender el vuelo, lo más alto que puedan, aunque los tiempos sean turbulentos.