Columna de KATHARINA KASTOWSKY

Gerente General Corporación Mañana. Vicepresidente en Consejo sociedad civil (COSOC) de la Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Directora Consejera Comunidad Mujeres INfluyentes.


“TENEMOS DOS OPCIONES: PODEMOS SER PESIMISTAS, ABANDONAR Y CONTRIBUIR A QUE OCURRA LO PEOR SIN VUELTA ATRÁS. O SER OPTIMISTAS, ATRAPAR LAS OPORTUNIDADES QUE SIN DUDA EXISTEN Y CONTRIBUIR, TAL VEZ, A QUE EL MUNDO SEA UN LUGAR MEJOR. NO ES UNA ELECCIÓN DEMASIADO DIFÍCIL.” *

Acabo de recibir un libro de regalo por navidad y esta frase me llamó la atención. Confieso, es un autor que no me animaba a leer.


Siendo fiel al propósito autoimpuesto, he analizado diferentes opiniones y explicaciones sobre lo que nos ocurre como sociedad.


Lo primero que debí comprender –y poner en práctica permanente- es que para dialogar, necesariamente debo buscar pluralismo en las conversaciones, escuchar aquellos que piensan diferente y empatizar con la emoción del otro que lo lleva a opciones alternativas a las mías.


Actualmente trabajo en un programa de integración social que se inició el año 2009. Hombres rehabilitados de drogas, que están comprometidos con su cambio, con sus hijos y buscan ser un aporte a nuestra sociedad y romper el círculo vicioso. Este constituye mi práctica diaria para tener conversaciones pluralistas muy enriquecedoras.


Tenemos preciosas historias para contar, pero les compartiré otras historias de integración, donde fueron clave familias chilenas. Estas se atrevieron a dar una oportunidad comprometida y sobretodo confiar.


Hace 20 años una joven mujer profesional decidió ser la apoderada de un pequeño niño que conoció limpiando autos en la calle y que por falta de apoyo parental no podía continuar la escuela básica. La única inversión que realizó fue dedicar 2 horas a la semana para guiarlo en sus estudios. Se convirtió en el mejor alumno, luego ingresó al Instituto Nacional. Le siguió la carrera de construcción civil becado. Ese joven aprendió que podía soñar con un mejor futuro. Hoy está casado con una compañera de universidad, tienen un hijo, vivienda propia y un futuro optimista. La mujer que lo apadrinó en su infancia confió en él.


Hace 15 años creería usted que un joven en situación de consumo problemático de drogas, origen vulnerable, sin estudios, sin familia, sería actualmente un abogado tributario, comprometido con causas sociales, destacado profesional y director de una fundación. El hombre que decidió apoyarlo para que cambiara su destino confió en él.


También me remonté a la navidad chilena de mi infancia, que tuvo lugar en el norte de Chile. Una festividad sencilla, bastante más modesta que lo que observo hoy. Un regalo por niño. Compartíamos con diversos vecinos de los más diversos orígenes y jugábamos en la calle. Todos nos conocíamos por el nombre y también nuestras historias. Vi crecer a mis compañeros de escuela y de barrio. Ellos fueron la primera generación en sus familias que accedieron a la universidad. También hoy sus hijos son universitarios. No vimos droga ni delincuencia. Éramos personas que nos cuidamos y confiamos en la comunidad.


Estas historias han ocurrido a lo largo de todo nuestro país y es probable que usted tenga otras historias similares para compartir. Soy una convencida que la integración social permitirá un cambio responsable y con reales oportunidades para todos. Necesitamos eso sí, ser todos activos en esta acción. Que la contribución personal esté presente y sea tangible.


Terminando este año, en que todos hemos experimentado diversas emociones, los invito a mirar nuestra historia, reconocer las cosas buenas y nuestra capacidad de levantarnos y de apoyarnos como sociedad.


Por mi parte me sumo a la opción positiva del texto citado al inicio. No estaré de acuerdo en todo con su autor, pero ante todo lo respetaré.


Felices fiestas para todos ustedes. Que el año 2020 sea de integración, respeto y volver a confiar.










(*) El libro cuya frase rescaté es: "Optimismo contra el desaliento: sobre el capitalismo, el imperio y el cambio social". A quien me regaló el libro: sigo en desacuerdo con el autor en varios temas, pero convencida que debo escuchar conversaciones pluralistas. ( es hacer un guiño.. ) hacer un cierre más significativo en relación a “conversación pluralista.... necesaria hoy en día.