Columna de GABRIELA SALVADOR

Directora Ejecutiva VanTrust Capital.


QUE EL CAMBIO SEA VOLUNTARIO, Y NO PORQUE UNA LEY LO EXIJA


El mundo sería otro si fuéramos empáticos, si perjudicáramos lo menos posible los demás con nuestro actuar, y si de paso contribuyéramos a hacer el bien sin esperar nada a cambio. Lo sé, puede sonar utópico pero necesitamos que al menos algo de ese ideal pase a la vida concreta para hacer un equilibrio ante la suma de cosas negativas que nos han afectado en el último tiempo. Sí, porque si tuviéramos que hacer una autocrítica, nosotros mismos hemos causado gran parte de ese daño.


La devastadora noticia sobre los mega incendios en el Amazonas fue la gota que rebalsó el vaso. Vemos por otro lado los catastróficos efectos de la sequía en nuestro país.


El cambio climático podría incluso extinguir la vida humana. Deberíamos tener un poco más de respeto, abordar el tema seriamente, con altura de miras, sin esperar que otro lo haga primero. Es materia de gobiernos, de la academia, tuyo, mío y también del sector privado. En este último nuestro aporte es clave. ¿Qué está haciendo el directorio de tu empresa para mitigar los efectos de este trastorno del medioambiente?


El momento es ahora. Seamos proactivos y no esperemos a que promulguen una ley para empezar a hacer bien las cosas.


Por otro lado, vemos a Greta Thunberg, con todo el ímpetu juvenil de hacer de este mundo más equitativo y vivible para todos. Ella es una de varias señales que nos llevan a aceptar la necesidad de incorporar visiones nuevas en todo ámbito. Se hace urgente.


En este sentido, estamos acostumbrados a que las mesas directivas estén conformadas por ejecutivos con amplia experiencia y una mirada integral. No quiero decir que esto sea negativo, al contrario. Sin embargo, ¿dónde queda la diversificación etaria y de entendimiento en distintas materias del saber? Los directorios necesitan jóvenes con ideas frescas, equidad de género, de formación profesional, de expertise.


Esta sería una de las tantas medidas que podría tomar una empresa para empezar a hacer las cosas bien y no solo conformarse con acumular más y más utilidades. Responsabilidad social asumida dentro de la misión de las compañías. Ellas deben ser empáticas con sus colaboradores, con sus pares, con su competencia, y con cada uno de sus grupos de interés. Así los riesgos reputacionales quedan a raya absolutamente, un activo que en estos tiempos es muy preciado.


Estamos todos vigilantes y esperando a sancionar socialmente al otro apenas se da la oportunidad. Facebook y Twitter se han convertido plazas públicas donde abundan la violencia y el odio. No seamos carnada para aquel que está esperando que nos equivoquemos.


Es tiempo de reivindicarnos, de ser autocríticos. Necesitamos enmendar el rumbo. Es una tarea de largo aliento pero juntos es más fácil lograrlo.