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Columna de FRANCISCA BEZMALINOVIC

hace 8 minutos
3 min de lectura

Directora de Casa Arte/ Gestora de proyectos de arte/ Curadora


EL VALOR DE LO HUMANO: EN EL MUNDO DE LA IA



En estos nuevos tiempos, marcados por la irrupción de la inteligencia artificial, la vida cotidiana, el trabajo, los estudios y prácticamente todo se tendrá que adaptar a esta nueva realidad.


Muchas cosas podrán ser hechas en tiempo récord por una máquina. Por lo mismo, creo que es el momento de volver a pensar en cuál es nuestro rol como seres humanos.


Se habla demasiado de la amenazas y los riesgos que esto puede significar para la humanidad, pero para quienes siempre hemos creído que las habilidades más poderosas son las humanas, tenemos la oportunidad de mirar este momento de manera positiva y decretar que estos avances deben ser un aporte para que utilicemos el tiempo que nos regala la tecnología justamente en potenciar y practicar las habilidades humanas.


Durante toda mi vida he considerado estas habilidades vitales, y especialmente en mi trabajo como curadora y gestora de proyectos de arte han sido fundamentales. Ha costado años de esfuerzo crear conciencia sobre la importancia de las habilidades blandas o emocionales, términos que durante muchos años no existían, y sobre lo esencial y poderosa que puede ser la capacidad creativa del ser humano.


Hoy me alegra que estas características que nos distinguen de otros seres sean justamente las que adquieran más fuerza frente a esta nueva realidad.


La tecnología puede ayudarnos a producir, acceder a información y resolver muchas tareas, pero hay algo profundamente humano que sigue siendo esencial: la capacidad de vincularnos, de escucharnos, de compartir conocimiento, de crear juntos y de poner nuestros talentos en relación con otros.


Podemos tener mucha y muy buena información e ideas a disposición nuestra, pero no sirve de nada si no nos tendemos la mano, creamos y somos puentes, buscamos en conjunto dónde hacer llegar esas ideas y talentos, conectamos personas, favorecemos a otros con nuestros propios talentos y experiencias y ponemos en práctica una de las más importantes virtudes humanas, que es la colaboración.


Hay cosas que una máquina jamás podrá hacer: poner atención en el otro, descubrir un talento, dar una mano, entregar un abrazo y ayudar a visualizar la potencia de los demás para crear un mundo poderoso donde cada habilidad sume para todos.


Hoy estamos en un nuevo mundo que nos exige más que nunca encontrar nuestras habilidades irremplazables y trabajarlas como nuestro propósito vital e idealmente vivirlas con pasión. Habilidades esenciales que se potencian y crecen en colaboración. Así veo la vida y es mi manera de entender y practicar la gestión y curaduría de arte, donde el centro es poner en valor el trabajo de los demás y lograr visibilizarlo para abrir el máximo de horizontes posibles.


En mi experiencia personal, cada vez que descubro un talento intento difundirlo al máximo y generar nuevas conexiones, no solo dentro del ámbito nacional, sino también más allá de nuestras fronteras, con otros talentos y personas vinculadas de diferentes maneras con el mundo del arte.


Muchas de estas personas las conozco justamente por estar en permanente relación con otros, a través de conversaciones, reflexiones y viajes a ferias de arte que nos permiten tejer redes y crear lazos de confianza y afecto que son irremplazables. De esta manera se abren nuevas posibilidades, se comparten experiencias y quienes somos parte de este mundo podemos crecer y proyectarnos en conjunto.


Y es justamente ahí donde creo profundamente que pueden suceder cosas potentes e increíbles: cuando ponemos nuestros talentos, conocimientos y experiencias en relación con otros, para que puedan crecer y ponerse al servicio de todos.


Por eso insisto en mi optimismo y reitero una convicción que he compartido muchas veces en mis columnas y que hoy, frente a esta nueva realidad adquiere aún más sentido: usemos el tiempo que nos regala la IA para desarrollar todo aquello que nos hace verdaderamente humanos; nuestra creatividad, nuestra sensibilidad, nuestras capacidades emocionales y espirituales, nuestra capacidad de razonar y sobre todo, nuestra capacidad de vincularnos. Y construyamos entre todos un mundo más colectivo, comunitario y humano.


@franbezmalinovic

fbezmalinovic@uc.

 
 
 

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