Columna de EULALIA LATORRE

Médico cirujano de la Universidad de la República en Montevideo, Uruguay. Posee revalidación de su título en Chile como médico cirujano, y cuentan más de seis años de experiencia en medicina estética. Es miembro de American Society for Laser Medicine & Surgery,Inc (ASLMS). Master en Medicina Antienvejecimiento y Longevidad Universidad de Barcelona. Doctora en Medicina, egresada de la Universidad de la República (Uruguay), está especializada en Clínica Estética y Reparadora avalada por AMA (Asociación Médica Argentina). Cuenta con formación y certificación en laserterapia ASLMS (American Society for Laser Medicine & Surgery, Estados Unidos).



SINDROME DE MUERTE DEL SEDENTARISMO


La inactividad física as uno de los hábitos de la población más nocivos que puedan existir. El sedentarismo en Estados Unidos, va en aumento entre los adultos y es responsable de cerca del 10% de la mortalidad prematura. El 60 % de los ciudadanos americanos no es activo regularmente. El 25 % es totalmente sedentario.


En Chile de acuerdo a las actualizaciones realizadas por Minsal, un 39,8% de la población chilena mayor de 15 años tiene sobrepeso, 30% obesidad y un 3,2% sufre obesidad mórbida. El sedentarismo es una causa importante de estas cifras, ya que un 86,7% de los chilenos no realiza actividad física. La obesidad arrastra distintos problemas además de los kilos de más. Enfermedades cardiovasculares, hipertensión y diabetes son las más comunes Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con las nuevas cifras, Chile se posiciona en el tercer lugar de mayor obesidad, detrás de México y Estados Unidos.El número de personas que tiene obesidad crece con el paso de los años porque los malos hábitos se inician desde pequeños.


Es bien conocida la influencia del sedentarismo como desencadenante de enfermedades. Se ha descrito el síndrome de la muerte del sedentario o Sedentary Death Syndrome (SeDS) el cual engloba multitud de enfermedades crónicas y causantes de muerte prematura. La debilidad de los músculos esqueléticos, la baja densidad ósea, la hiperglicemia, la glicosuria, los bajos niveles de HDL, la obesidad, la baja condición física y la taquicardia en reposo son algunos de los síntomas que caracterizan el síndrome de la muerte del sedentario.


Por tanto, el ejercicio físico es un agente protector enorme del grado de salud. La inactividad física a escala mundial tiene un impacto como desencadenante de muerte de un 3,3 %, según la OMS, en los países desarrollado.


La obesidad es considerada como una enfermedad inflamatoria por la OMS. Hablar de inflamación implica saber que se trata de un proceso inflamatorio que ocurre en todo nuestro cuerpo.


El ejercicio físico es un agente protector enorme del grado de salud. Existe una relación clara entre el nivel de condición física y el riesgo de muerte.


Los sujetos fumadores tienen 3,7 veces más predisposición a morir que los no fumadores. Los pacientes diabéticos, 2,3 veces más de probabilidades que los no diabéticos, y los hipertensos, 2,2 veces más predisposición. No obstante, tener un consumo máximo de oxígeno más bajo de la normalidad según la edad, es decir, una baja condición física predispone 3,8 veces más de riesgo de exitus que los que tienen una capacidad física aceptable. Una baja capacidad física es un factor de riesgo de más impacto que el ser hipertenso, hipercolesterolémico, obeso e inclusive tener historial familiar.


La alimentación equilibrada y saludable, y realizar actividad física regularmente son la clave para estar sanos y revertir las cifras. Cómo todos los hábitos, necesitamos adquirirlos precozmente, en nuestra infancia.


De forma general, se estipula que tanto hombres como mujeres, al realizar un ejercicio físico regular, obtienen un beneficio físico y mental de ello. Los beneficios de salud vienen dados por un ejercicio regular moderado (en términos generales).El ejercicio regular (gastando > 2.000 kcal equivalente a 8.400 kJ a la semana) se asocia con un incremento de 1 a 2 años de vida en mayores de 80 años. Realizando un gasto calórico semanal de 1.000 kcal (4.200 kJ) a la semana se asocia con una reducción de entre 20-30 % de mortalidad por todas las causas.


Una prescripción de ejercicio físico integral debe contemplar todas las cualidades físicas: fuerza/potencia, flexibilidad, resistencia y coordinación. Las guías recomiendan entre 150 y 300min a la semana de actividad física moderada-intensa o, 75 a 150 min a la semana de ejercicio aeróbico vigoroso-intenso.


El sedentarismo puede activar la expresión de los genes de la hipertensión arterial y la diabetes o algunos tipos de cáncer y por el contrario, el ejercicio físico regular actúa como inhibidor de dichos genes y por tanto, de protector para la aparición de enfermedades.


La epigenética, curiosamente, influye positiva o negativamente sobre nuestros genes y se transmite a nuestros hijos. Es decir, si practicamos un deporte específico y desarrollamos una destreza o habilidad, dicho estímulo epigenético no modificará nuestros genes, pero sí los va a regular y dicha regulación se transmitirá a nuestros hijos.


Cada vez existen más publicaciones médicas que aconsejan la utilización del ejercicio como una potente herramienta diagnóstica y de tratamiento, similar a lo que aporta la farmacología y sin apenas efectos secundarios, si se aplica de forma adecuada.


El músculo es tú amigo y es antiinflamatorio…¡A moverse!