top of page

Columna de ELISA SILVA

Historiadora, docente y Polera Amateur.

¿QUÉ ES EL POLO PARA LAS MUJERES QUE PRACTICAMOS ESTE DEPORTE?


Campo, caballos, velocidad, adrenalina, fuerza, destreza, trabajo en equipo, pasión…todo eso y mucho más es el polo para quienes tenemos la suerte de practicar este precioso deporte.


Una práctica que en Chile se da en un mundo muy masculino. Somos contadas con los dedos de las manos las mujeres que nos hemos lanzado a participar de esta actividad. Mundo masculino, pero no machista, ya que en los casi 30 años que llevo practicando esta disciplina han sido muy pocas veces las que he encontrado algún tipo de resistencia o reparo por parte de compañeros o contrincantes. Por el contrario, he sentido siempre el apoyo y muchas veces la admiración de parte de quienes me ha tocado compartir cancha.


Una afición que en mi caso se remonta a la adolescencia y que tiene que ver con una historia familiar ligada al campo y los caballos. A un papá que desde siempre me apoyó y alentó a desarrollarme en el deporte. Un papá, que quizá adelantado a su tiempo, no puso peros a que entrenara y jugara al polo siendo casi siempre la única mujer en hacerlo.


Una actividad que, aunque tiene fama de exclusiva y glamorosa, se basa en la simpleza de la relación del jinete y el caballo. Que entrega una gran sensación de libertad.


Lamentablemente, y a pesar de esfuerzos por parte de diversas instituciones y grupos, el polo femenino en Chile sigue estando muy poco desarrollado. Al contrario de lo que ocurre en otros países, como Inglaterra y Estados Unidos, donde alrededor del cuarenta por ciento de los jugadores son mujeres, o Argentina, que en los últimos años ha visto un crecimiento explosivo de la cantidad de jugadoras, con torneos femeninos de alto nivel y la aparición de polistas profesionales.


Muchas veces me he preguntado la causa de lo anterior. Creo que es una mezcla de distintas razones, que van desde la falta de un programa de fomento a nivel infantil y el desarrollo sistemático de torneos hasta el miedo por una actividad que ciertamente implica ciertos riesgos. Pero me parece que lo más relevante es que crezca el interés y la decisión de más mujeres por integrarse a este apasionante mundo. Que más padres alienten desde chicas a sus hijas a practicar el deporte.


Sin duda hay mucho por hacer y avanzar. Confío en que una mezcla de los ejemplos del exterior, el apoyo de la Federación y las ganas de las pocas, pero entusiastas jugadoras, el polo femenino en Chile siga creciendo y desarrollándose.