Columna de DORIS FAÚNDEZ

Estratega en marketing digital | Especialista en RRHH | Founder BEEP Negocios y Marketing Digital | Asesora de RRHH en Transformadores CH | Auditor Interno Tri-Norma ISO 9001:2015 -14001:2015 - 45001:2018 | Mentora | Coach Neurolingüístico| Business Coach | Terapeuta Holístico Integral | Gerente de Gestión y desarrollo Mujeres INfluyentes |

NAVIDAD: TIEMPO DE REFLEXIÓN Y MAGIA

Estamos en una de las épocas más bonitas del año, en navidad. Tiempo de reflexión, de agradecimiento, de compartir, de bondad, es una tregua entre lo que nos ha pasado en el año, seamos o no creyentes en Dios; existe esa magia en el ambiente, donde buscamos eliminar los espejismos en nuestra vida para encontrar la verdadera felicidad.


Esto se renueva cada diciembre, año a año desde hace más de dos mil años, en esta época cuando nos volvemos más empáticos, buscamos demostrar mayor amor, acordándonos y acercándonos a las personas que estuvieron más ausentes o alejadas este año, a las que ya nos dejaron y a las que tenemos a nuestro lado.


La época de navidad es la mejor ocasión para recordad el nacimiento, dejando de lado por un momento, la compra de regalos, la cena de navidad e incluso el arbolito, son aquellos instantes íntimos para meditar o pensar en el verdadero significado del nacimiento. Es una oportunidad que tenemos para pensar en cómo mejorar nuestras vidas.


En estos momentos, mientras escribo, pienso en ¿En qué consiste esta felicidad que tanto buscamos? Y me acordé y transcribo el relato de Russell Conwell: “Acres de diamantes”. Es la historia de Alí Hafed un anciano persa que poseía una gran fortuna y tierras:


En una oportunidad, un sacerdote de edad muy avanzada le explicó que si pudiera conseguir un diamante del tamaño de su pulgar, podría aumentar su riqueza e incluso comprarse una docena de haciendas. “Si encontraras un río que corre por arenas blancas, entre altas montañas, en estos ríos siempre encontrarás diamantes”.


Alí pareció obsesionarse con ese sueño, vendió sus propiedades y se marchó a recorrer el mundo en la búsqueda de esa piedra preciosa, pero con el pasar de los años solo gastó infructuosamente todo su dinero; nunca pudo encontrar lo que buscaba y murió en la absoluta miseria.


La persona que adquirió sus propiedades llevó a su camello a tomar un poco de agua y, al inclinarse, notó un extraño reflejo en el agua. Lleno de curiosidad, extendió su mano y sacó una piedra negra de un brillo muy particular. Lo limpió y comprobó que se trataba de un diamante.


Este relato lo podemos comparar con nuestra propia búsqueda de la felicidad. Muchas veces esa felicidad, las minas de la paz y la alegría están allí al frente o al lado de nosotros y no lo notamos. Nos cegamos con nuestra propia miopía, lo que nos lleva a pensar más en las cosas materiales y superficiales que en el compartir tiempo, enseñar, aprender, llorar, jugar, amar, comprender, perdonar y aceptar.


Estamos en esta época de reflexión, aún podemos encontrar esos diamantes que a cada uno le importa, te invito a respirar profundamente, escuchar tu corazón y a buscar tu felicidad interior.


Un abrazo para ti, espero que tengas una muy feliz navidad.