Columna de CONSTANZA DÍAZ


LO QUE QUEREMOS LAS MUJERES




Chile está cambiando. Y las mujeres también. Hace rato que dejamos de guardar silencio  y aprendimos a alzar la voz.

Durante muchas décadas nos dijeron que calladitas nos veíamos más bonitas agachamos la cabeza sin chistar. Masticando la impotencia de no poder decir lo que pensábamos. 

Hemos avanzado bastante. Pero aún falta camino por recorrer.

Llevo cinco años tras dos grandes plataformas sociales para mujeres en Chile (El lado B de la maternidad y @madres_imperfectas) y he aprendido a conocer y distinguir cada uno de sus sueños, frustraciones, miedos y alegrías. Pero por sobre todo, a través de los mensajes que recibo a diario, puedo decir con bastante certeza, lo que las mujeres quieren. 


La mujeres quieren seguridad. Las mujeres quieren poder salir a la calle con la confianza de que van a regresar sanas y vivas a sus casas.

Las mujeres quieren respeto y reconocimiento. 

El trabajo de la mujer en casa, nadie lo ve. Es un trabajo permanente, sin horarios ni descanso, sin remuneración y bastante ingrato que nadie ve. 


Reconocimiento a esa mujer que cumple una doble jornada laboral, agotadora, invisible.  Esa mujer que se levanta de madrugada para cruzar la ciudad e ir a trabajar. Horas, de un punto al otro, desplazándose. Para regresar a casa en la tarde  y seguir trabajando, preocuparse de los niños, de las tareas de la casa, de dejar todo listo para el día siguiente y subirse de nuevo a la máquina de esa doble jornada laboral, eterna, extenuante.


La mujer quiere tener las mismas oportunidades laborales que el hombre y dejar de ser discriminada por ser madre y por ser mujer. Quiere que en una entrevista de trabajo se valoren sus competencias profesionales y que no le pregunten cuántos hijos tiene, quién los va a cuidar si se enferman, cuántos hijos más quiere tener. 


Hoy en día somos discriminadas por ser madres al querer trabajar. Las entrevistas laborales se enfocan más en su vida personal que su currículum profesional. Incluso, son las mismas mujeres las que dejan a sus pares fuera de carrera por tener hijos en edad pre escolar. 


La mujer quiere surgir en su trabajo y romper con el techo de cristal que por años nos impide avanzar. Queremos acceder a los mismos cargos que tiene el hombre, queremos equidad en los sueldos. No es Justo que ganemos menos por el mismo trabajo que hace un hombre. Queremos dignidad. Queremos que paren de discriminarnos en las Isapres por estar en edad fértil. 


Queremos poder cuidar a nuestros hijos cuando se enferman después del primer año de vida. Cuántas mujeres han tenido que ir a trabajar con sus niños enfermos porque no tuvieron con quién dejarlos.

Queremos equidad en la crianza. Porque un hijo requiere de dos gametos para ser concebido. Queremos que el hombre asuma su paternidad de igual manera a como nosotras asumimos nuestra maternidad. Porque los hijos son de los dos y siempre todo el peso de la crianza lo llevamos nosotras, las mujeres. Desde tiempos ancestrales. 


Queremos que llegue el día en que, cuando salgamos solas a tomarnos algo con unas amigas, dejen de preguntarnos cómo primera cosa; ¿Con quién dejaste a tus hijos? 

Porque si de algo estoy segura, es que al hombre cuando sale a un happy hour con sus amigos la primera pregunta  es: ¿Qué vas a tomar?