Columna de CAROLINA PAVEZ
Directora Ejecutiva de MKAPAS
LO QUE NO: REEMPLAZA LA IA

A Mientras el mundo debate cuántos empleos desaparecerán por efecto de la inteligencia artificial, quizás estamos haciendo la pregunta equivocada.
Más que preguntarnos qué trabajos dejarán de existir, deberíamos preguntarnos cuáles seguirán necesitando algo que ninguna máquina puede replicar: creatividad, oficio, criterio, sensibilidad y confianza.
Chile enfrenta un escenario complejo. La tasa de desempleo llegó al 9,4%, la más alta de los últimos cinco años, y en las mujeres supera el 10%. Detrás de esas cifras hay miles de historias de talento desaprovechado y, sobre todo, miles de mujeres buscando una oportunidad para generar ingresos y construir autonomía económica.
Paradójicamente, mientras la inteligencia artificial automatiza tareas administrativas, repetitivas e incluso intelectuales, aumenta el valor de aquello que nace de las personas. Oficios como costura, carpintería, cerámica, orfebrería, gastronomía, cosmética artesanal, jardinería, restauración, decoración, gasfitería, electricidad, soldadura, tapicería, mecánica, peluquería o servicios personalizados adquieren una nueva relevancia. No porque sean una alternativa al progreso, sino porque representan justamente aquello que la inteligencia artificial difícilmente podrá reemplazar: el talento de unas manos que crean, la experiencia de quien resuelve y la confianza que solo construyen las personas.
La IA podrá diseñar un logotipo en segundos, escribir un texto o analizar una planilla. Pero no podrá entrar a una casa y resolver una filtración de agua; confeccionar un vestido a la medida; restaurar un mueble heredado; cocinar una receta que ha pasado de generación en generación; mirar a un cliente, entender lo que necesita y ofrecerle una solución. La tecnología procesa información. Las personas generan valor.
Por eso, el desafío no es competir con la inteligencia artificial. Es aprender a utilizarla como una aliada. Una emprendedora puede apoyarse en estas herramientas para crear contenido, administrar sus redes sociales, mejorar sus procesos, encontrar nuevos clientes o vender más. La tecnología deja de ser una amenaza cuando potencia el talento humano en lugar de intentar reemplazarlo.
En MKAPAS lo comprobamos todos los días. Detrás de cada emprendedora hay una historia de esfuerzo, aprendizaje y perseverancia. Mujeres que comenzaron en un pequeño taller, un comedor, un garaje o una pieza de su casa y que, gracias a un oficio, han construido un negocio, generado ingresos y transformado la realidad de sus familias. Nuestro compromiso es darles visibilidad, fortalecer sus capacidades y abrir oportunidades para que puedan crecer, porque cuando una mujer fortalece su emprendimiento, también fortalece su comunidad.
Necesitamos dejar de mirar los oficios como el último escalón del desarrollo económico. Son uno de los caminos más resilientes para enfrentar un mercado laboral que cambia a una velocidad inédita. En ellos hay innovación, desarrollo local, identidad y una enorme capacidad para generar empleo.
Invertir en mujeres emprendedoras y en formación de oficios ya no es solo una política social. Es una estrategia de desarrollo para Chile. Cada mujer que transforma un conocimiento en un negocio fortalece a su familia, dinamiza la economía local y construye un futuro menos vulnerable frente a la automatización.
La inteligencia artificial cambiará el mundo. Eso ya no está en discusión. La verdadera decisión está en si permitiremos que amplíe las brechas o si la utilizaremos para potenciar aquello que nos hace irremplazables.
Porque, al final, el futuro seguirá necesitando tecnología. Pero, sobre todo, seguirá necesitando personas.

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