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Columna de ANNETTE ALEMAN

Gestora Cultural/ Comunicadora y Relacionadora Pública/ Colaboradora MI

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NO SOY DE AQUÍ NI SOY DE ALLA: NO ES TAN ASÍ.


Esta es la realidad de millones de personas alrededor del mundo que han tenido que migrar de país en país por diversas razones; familiares, política, educación o por mejores oportunidades económicas como fue el caso de mis abuelos.

Raíces arrancadas muchas veces abruptamente, heridas y re plantadas con ilusión de prender nuevamente en tierras desconocidas.

Durante la década de los 50, la isla de Puerto Rico vivía un período de pobreza y fue donde mi grupo familiar del lado paterno, abuelos y tíos, decidieron emigrar a Chicago. Mi abuelo, sin educación alguna, podía trabajar como obrero con un mejor salario. Mi abuela, con mínima educación (sabía leer y escribir) se dedicó a realizar tareas domésticas. Mi tía era enfermera auxiliar y mi tío mecánico de autos. Todos, ejerciendo un oficio. Ese fenómeno lo vivieron anteriormente los irlandeses, italianos, judíos y muchos otros grupos. Hoy sigue esta tendencia ocurriendo para vivir el “American Dream”.

Pasaron los años, y llegué meses de nacida, a ser criada por mis abuelos. Separada de mi hermana quien quedaba en un pequeño pueblo de la isla con el otro par de abuelos y con quien viviríamos juntas más adelante. No entraré ahí porque podría escribir una novela. Lo que sí puedo confirmar, es que soy lo que soy hoy día producto de una vida con muchos sobresaltos. ¡Y eso me hizo fuerte!.

Ese ha sido el tenor repetido durante toda mi vida. Nací en San Juan de Puerto Rico, enviada a Chicago para ser criada por mis abuelos, vuelta a Puerto Rico, después para estudios universitarios y profesionales en Miami, Tallahassee, Nueva York, Chile, Miami y Chile…. En todo ese recorrido he ido adaptándome, pero nunca, nunca, olvidando mis raíces. Nunca las he perdido porque fueron ellos los que me formaron. Primero, el lenguaje. En la casa, español en la escuela, inglés. Así, llegué a ser completamente bilingüe. Aprendí que el trabajo laborioso como el que veía diariamente en mi abuelo y tíos, exigía consistencia y responsabilidad. Aprendí gracias a mi abuela que me repetía “nunca dejes de estudiar”, que la educación es fundamental. Ella, reconocía que una educación superior me convertiría en lo que ellos nunca lograron.


Aprendí que donde quiera que estuviera, soy isleña y que tengo una bandera, una historia y una cultura y que debo ser orgullosa de ella. Aprendí que debemos ayudar al que tiene menos oportunidades que nosotros. Aprendí que lo aprendido lo compartiría. Aprendí que con mucho o con poco me las arreglaba igual.

Mi vida en Nueva York fue importante. Muchos habían vivido lo que yo había experimentado. Y eso reforzaba mi confianza en salir adelante como profesional. Ya llevaba 3 títulos universitarios a mi haber los cuales me hacían competitiva en una ciudad tan difícil como esa. Y fue en Madison Avenue donde me profesionalice como publicista y relacionadora pública en una de las agencias más importantes de esa época: Grey Advertising.

Habiendo logrado todo aquello, en Chile, decidí dedicarme màs de una década al trabajo social a través de Desafío Levantemos Chile para devolver, en parte, todos los dones que había recibido en mi vida. Sin dejar mis raíces.

Para mí, ser parte de Mujeres INfluyentes, no es un tema de ego, es una herramienta para continuar la labor de dar e inspirar. Además de Influenciar y dejar huellas importantes para las generaciones que siguen.




@annettealemanboricua

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