Columna de ANDREA ARMIJO

Experta en Energía Renovables, cambio climático e Innovación. Fundadora de INGENOVO, empresa consultora con foco en la descarbonización de nuestra matriz energética. Responsable de alianzas estratégicas para Talento Digital para Chile. Miembro del Instituto de Ingenieros de Chile, de la Asociación de Energías Renovables y Almacenamiento ACERA, colaboradora de la Asociación Chilena de Energía Solar ACESOL, embajadora de la academia de innovación Her Global Impact.


CRISIS SOCIAL Y AMBIENTAL, DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA.

"La desigualdad no es sólo social, sino también es ambiental y hoy más que nunca tenemos una tremenda oportunidad de revertir esto”.


Poder aportar al diseño de estrategias que nos permitan tener un Chile más justo desde la energía y la innovación, es mi meta para el año 2020. Y esto nace por un hecho que quedará registrado en nuestra historia y que tuvo una fecha concreta: 18 de octubre de 2019.


El estallido social nos ha hecho replantearnos en muchos aspectos como sociedad. Después de más de 3 meses, rescato un concepto que debería ser el mantra para el Chile del futuro: colaboración en su máximo esplendor.


Sin embargo, no podemos olvidar que la crisis climática es y será un gran problema social para Chile y el mundo. Tendremos que enfrentar la falta de agua, la contaminación del aire, ya que la crisis ambiental destruye y margina a muchas poblaciones donde el mayor impacto cae en los más vulnerables, sobre todo en salud y falta de oportunidades.


Es por eso que en Chile no puede haber un pacto social sin un pacto ambiental, esto significaría no entender el origen de la pobreza. Zonas de sacrificio como Quintero y Puchuncaví son el ejemplo, pues sólo en el último trimestre de 2018 se declaró alerta amarilla en esa zona y los centros de salud recibieron casi 1.800 personas con síntomas de intoxicación.


¿Podemos soñar con un Chile más maduro y solidario? los invito a hacerlo, Chile tiene recursos únicos que nos permiten visualizarnos como un país 100% renovable. Tenemos un mar que nos acompaña de norte a sur con costas propicias para la generación eólica y marina, la mayor concentración de radiación solar, volcanes para generación geotérmica y proyecciones infinitas con el desarrollo del litio y el hidrógeno verde. En el 2019 logramos casi 6.000 Megawatts instalados de energías renovables en el sistema, aumentando más de 13 veces la generación renovable en los últimos diez años. Todo esto gracias al desarrollo avanzado de las tecnologías y disminución de sus precios. Esto representa generación de fuentes de empleo, de estudios, de innovación con crecimiento exponencial y desarrollo con alcance regional, tan necesario para nuestro país y sobre todo poder hacernos cargo de las desigualdades ambientales que nos afectan.


Esta Transición Energética que estamos viviendo, es una oportunidad, pero requiere nuevos actores, y una mirada más sustentable, donde el crecimiento incluya conceptos como calidad de vida, equidad y también paridad. Apenas el 23% es la presencia de mujeres en el sector energético y nuestra voz cobra un tremendo valor en estos tiempos y necesitamos a muchas más. Debemos repensar y colaborar unos con otros para conseguir dar ese paso que ya estamos construyendo.