Columna ANA GAMBA

Después de casi 18 años en experiencia en Tecnología e Innovación, descubrí mi pasión cuando miré hacia mí misma. Hoy, encuentro la felicidad empoderando a mujeres a alcanzar el éxito en sus carreras y vidas personales. Coach de Bienestar y Alto Desempeño; con más de 3 años de experiencia como Entrenadora de ventas Senior en Oracle. En mi carrera profesional he desempeñado cargos operativos y de liderazgo. Actualmente, como entrenadora para la fuerza de ventas, me encargo de brindar las herramientas, habilidades y metodologías que permitan a las personas dinamizar y fortalecer su trabajo. Me apasiona contribuir al desarrollo de las personas, por eso me encargo de trabajar con ellos las habilidades, capacidades y competencias que les permitan transformarse para lograr sus objetivos y tener una vida más plena. Creo fielmente que el éxito es una actitud que solo somos capaces de alcanzar cuando nos permitimos ser dichosas.

LA RESILENCIA Y EL ÉXITO

Seguramente has visto un niño que jugando y disfrutando en un parque y de pronto tropieza y se cae. De un momento a otro siente una cantidad de emociones y sensaciones nuevas, y por unos instantes no sabe que hacer, si llorar y llamar la atención, o llorar y pedir ayuda, o llorar y levantarse o simplemente levantarse con la claridad de que caerse es parte de jugar.


Esto mismo nos pasa en la vida nos caemos, nos rompemos, nos equivocamos o nos chocamos con el mundo y por momentos sentimos que no hay nada que podamos hacer para cambiar la situación. En ese momento hay dos posibilidades, somos víctimas y nos rendimos ante la situación, o asumimos lo poderosas que somos y tomamos la decisión de levantarnos y seguir adelante, seguir con el juego. Aceptando que caernos es parte de VIVIR la vida.


Esa resiliencia es la capacidad que desarrollamos para decidir levantarnos una y otra vez cada vez que nos caemos o nos equivocamos, para poder avanzar, y no entregarnos a la frustración, la culpa o la vergüenza por más tiempo del necesario. La resiliencia es esa capacidad que tuvimos de niñas de seguir jugando y soñando aunque nos cayéramos.


Y no se trata de levantarnos como si nada en cuestión de segundos. Se trata de levantarnos a nuestro ritmo, reconociendo nuestras emociones, observando con compasión y sin juzgar lo que sucedió y aprender de eso, porque para seguir adelante necesitamos levantarnos y para seguir creciendo necesitamos el aprendizaje, y de eso depende nuestro éxito.


¿Así que cómo ser resilientes? Primero que todo la resiliencia no necesitas aprenderla, necesitas recordarla y fortalecerla.


¿Cómo recordar? Haz un listado de las situaciones en las que te has levantado, y reconoce que tienes esa cualidad de ser resiliente.


¿Cómo fortalecerla? Cuando tengas esas situaciones en las que te caes, te equivocas o que sientes que el mundo se te cae:


1. Recuerda que no hay una situación que la vida te traiga que no seas capaz de resolver o superar, recuerda las veces que ya has sido capaz de levantarte y seguir adelante.

2. Pregúntate qué es lo más amoroso que puedes hacer por ti en ese momento: escuchar y dejar fluir tus emociones, ser vulnerable, pedir ayuda, pedir unos días para reponerte, decidir que puedes seguir adelante cuando tengas la energía para hacerlo.

3. Finalmente anota tus aprendizajes.

4. Y cada vez que te levantes celébrate, hónrate y reconoce tu poder.


El éxito no es no fracasar, el éxito no es un momento, una situación ni un resultado, el Éxito se construye día a día, es la suma de tus aciertos y de las veces que te caes y te levantas, es la suma de tus aprendizajes, y por eso si quieres ser exitosa, no necesitas ser perfecta, necesitas desarrollar tu capacidad de ser resiliente.