Columna BÁRBARA ETCHEBERRY

Directora Fundación SoyMás


¿PRIMERA O SEGUNDA OPORTUNIDAD?


En Julio cumplimos 2 años trabajando en la comuna de La Pintana con madres adolescentes y sus hijos e hijas, experiencia que trae consigo un enorme aprendizaje y sobre la cual quisiera compartir algunas reflexiones.


La fundación se encuentra inserta en un entorno en condiciones muy vulnerables, la pobreza que rodea a las adolescentes es multidimensional, es pobreza económica, de salud, en seguridad social, emocional y educacional; ejemplo de ellos es que las estudiantes antes de ingresar a nuestro programa se encontraban excluidas del sistema escolar, en la mayoría de los casos debido a su maternidad.


Estamos muy orgullosos que, pese a lo exigente del programa y su entorno, hay un grupo grande de madres adolescentes que han decidido aprovechar esta segunda oportunidad. Han definido un proyecto de vida, han terminado sus estudios escolares, aprendieron un oficio y decidieron esforzarse y ser perseverantes en darle un vuelco y sentido, no sólo a su vida, sino que a la de sus hijos e hijas. Son ellos quienes movilizan cambios, ahí encuentran el empuje y depositan todo su amor, la maternidad la ejercen en su mayoría de una manera muy responsable y comprometida.


Nuestro programa es una intervención en 360 grados, donde el eje fundamental es el apoyo psicosocial. La educación es académica y emocional, basada en un enfoque cuyo pilar es el autoconocimiento, en que cada una descubra sus potencialidades, volviendo a confiar en ellas y no sólo en sí mismas, sino que también en los otros. Así, van desarrollando su proyecto de vida, con esfuerzo van alcanzando pequeños logros sostenidos en los valores que hemos decidido propiciar en nuestra fundación, en la responsabilidad, en el respeto, en el cariño y contención que se les entrega, enseñándoles que ellas son dueñas de su propia de vida y son las únicas responsables y agentes de cambio de su futuro.


En diciembre ya se habrán graduado 60 madres y sus hijos e hijas de nuestro programa, donde esperamos ir aumentando las cifras de empleabilidad. Hasta ahora, un 45% se encuentra trabajando o emprendiendo, un 2% en estudios superiores, un 24% preparándose para insertarse laboralmente y un 29% no está buscando trabajo.


De los factores que más nos ha impresionado es lo difícil que es trabajar en barrios de tanta exclusión y tomados por el microtráfico y la delincuencia. Es muy difícil motivar a una madre a tomar el camino de un trabajo digno, esfuerzo y de sacrificio, cuando la renta esperada es muy inferior a lo que ganan con las drogas.


Tenemos un gran desafío por delante, pero estamos convencidos que vamos por el camino correcto, creemos que la única forma de salir de la delincuencia es mejorar significativamente la acogida a las madres vulnerables y sus hijos, darles contención emocional, valores, educación de calidad para que logren construir un proyecto de vida y logren romper el círculo de la pobreza.